Vigilados
Y es que sí, hay que ser muy ilusos para pensar que no nos están escuchando y vigilando. Ya sea Meta o Google o Pegasus o el gobierno, siempre hay alguien escuchando.
Pero, ¿qué pasa cuando hay alguien viendo?
Por ahí va todo el tema de las flock cameras, entonces vamos poco a poco.
Lo que pasa es que en varias comunidades a lo largo de todo Estados Unidos hay una red de cámaras –estamos hablando de aproximadamente unas 120.000 cámaras– que, en la práctica, se utilizan para leer las matrículas de los carros.
La idea es que la policía pueda seguir carros, o buscar patrones de desplazamiento, o encontrar carros robados, tener información relevante.
Lo que estas cámaras hacen, más allá de capturar la matrícula, es que registran otras características como la marca, modelo, color del carro, elementos distintivos, stickers, daños visibles, lo que sea.
Pero salieron a la luz varias investigaciones y documentos que revelan que estas cámaras, de Flock Security, se están usando para acosar, perseguir y rastrear personas sin su consentimiento.
Y es que Flock dice que el seguimiento es en vivo, pero toda esa información, incluyendo fotos y videos de los conductores, queda guardada en la empresa y están desarrollando una base de datos gigantesca sin supervisión.
Y no solo eso.
Sino que toda esa información acumulada se está utilizando para perseguir personas sin una orden judicial, lo que es inconstitucional dependiendo de cada caso.
Y es que no existe algo así como una “regla nacional” que regule todo este tema a lo largo de todo el país, sino que cada estado y cada departamento establece sus propias condiciones: quién puede acceder a esa información, durante cuánto tiempo puede conservarse, cuándo puede hacerse una búsqueda, a qué otras agencias se puede compartir.
Y ahí es donde surge el miedo —totalmente racional— de que esos datos terminen en organismos federales o para investigaciones que no tienen nada que ver con la razón por la cual se instalaron las cámaras.
Por ejemplo, en 2025 se encontró que agentes de ICE trabajaron con Flock en un programa piloto para investigar tráfico de personas.
O, entre junio de 2024 y octubre de 2025, se realizaron búsquedas con perfilamiento racial y estereotipado.
Y, por si fuera poco…, se documentaron 46 casos en los que policías usaban estas cámaras para seguir a mujeres o exparejas. Flock admitió que estos casos son reales.
Entonces, por todo esto y más, surgió el movimiento anti-Flock.
Con el que no solo 80 ciudades las están desconectando o replanteando los contratos, sino que las mismas personas están saliendo a las calles a destruir las cámaras.
Juicio histórico
En otros temas, ayer les conté que Meta, la casa madre de Instagram y Facebook, se prepara para ir a juicio.
Pero no es cualquier juicio, es el juicio más importante de su historia.
Lo que pasa es lo siguiente: en California se presentó una demanda, que incluye a un total de 29 estados, en la que la Fiscalía acusa a Meta de haber diseñado deliberadamente sus plataformas para generar un uso compulsivo entre los menores de edad.
Y no solo eso, sino de haber ocultado o minimizado información de los riesgos, y de haber recopilado datos de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres.
O sea, que Meta sabía abiertamente que sus plataformas perjudican a los menores y, en muchos casos, llegan a generar adicción, pero las ocultaron para priorizar el tiempo de permanencia, lo que les genera más ingresos publicitarios.
¿Cómo es que generan adicción? A través de funciones como el desplazamiento infinito, los algoritmos de recomendación, los “likes”, la reproducción automática y otro montón diseñado exclusivamente para mantener la atención.
Todo este caso nace en 2021, cuando una exempleada filtró documentos internos que mostraban, entre otras cosas, investigaciones de Meta sobre los efectos de Instagram en adolescentes.
Esta filtración dio paso a investigaciones de fiscales generales estatales y terminó en esta demanda colectiva que busca responsabilizar a Meta.
Por años, Meta se ha escudado detrás de la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que dice que las plataformas no pueden ser responsabilizadas por el contenido que generan terceros.
Entonces, lo novedoso de esta demanda es que se centra no en lo que alguien publicó, sino en cómo Meta diseñó sus productos.
Y, en caso de llegar a ser declarada culpable, se enfrentaría a una pena de máximo $1,4 billones y, se le podría obligar a reestructurar cómo están diseñadas sus aplicaciones.
Ahora, ¿qué dice Meta de todo esto?
Primero, que la cantidad es desproporcionada.
Segundo, que tienen suficientes herramientas de protección para menores.
Tercero, que han trabajado con padres y expertos para mejorar.
Cuarto, que los fiscales están intentando responsabilizarlos por problemas mucho más amplios que afectan a todo el sector de las redes sociales.
Y quinto, que no existe evidencia suficiente para concluir que fueron diseñadas deliberadamente para perjudicar a los jóvenes.
Ahora, esta no es la primera vez que acusan (y condenan) a Meta por esto.
En marzo, un jurado de Los Ángeles declaró responsables a Meta y YouTube por negligencia en el diseño de sus plataformas en el caso de una joven que afirmó haber desarrollado una adicción a las redes sociales desde niña.
En Nuevo México, también perdieron una demanda por haber engañado a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas y haber puesto en peligro a menores.
Entonces, precedentes existen. Veremos qué sale de este juicio.
Rapiditas
Y ya para cerrar, rapiditas.
Primero, Donald Trump aseguró que no hay ni están previstas conversaciones con Irán. Mientras que Irán, por su parte, aseguró que el estrecho de Ormuz se va a mantener cerrado hasta que Estados Unidos no cumpla sus exigencias.
Segundo, en Ceuta, decenas de mujeres migrantes denunciaron haber sufrido acoso y agresiones sexuales mientras permanecían hacinadas en la ciudad tras formar parte de la ola migratoria masiva del 30 de julio.
Tercero, Disney presentó una demanda contra el gobierno, específicamente a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), alegando que Trump y compañía han emprendido “una campaña de represalias contra ABC por una sola razón: desaprueba lo que ABC transmite”.
Cuarto y último, aunque nadie lo pidió, OpenAI lanzó una versión ChatGPT para adolescentes, que incluye restricciones para temas sexuales, autolesiones y otras medidas de seguridad.
¡Gracias por leernos!