Estados Unidos cerró el estrecho de Ormuz. Eso que tanto le ha criticado a Irán.
Crédito: AFP
Sergio Salazar
Periodista
Buenassss, ¿cómo están?
No les voy a mentir, hoy venimos politiqueros.
¿Por qué? Bueno, lo que ha sucedido en las últimas horas en el mundo de la política internacional es una completa LOCURA.
En Hungría, por más que un dictador hizo de todo por aferrarse al poder, lograron echarlo.
Las negociaciones entre Estados Unidos, Irán e Israel se cayeron, y ahora Estados Unidos está haciendo lo que tanto criticó a Irán. Les traigo todos los detalles.
Y cerramos con rapiditas, hablando de las rarísimas elecciones en Perú, de lo nuevo en el pleito entre el Papa y Trump, de Brittney Spears. Un poco de todo, para todos.
Entonces, no le demos más largas y empecemos.
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Se los mencioné en las rapiditas del viernes y bueno, ahora se hizo realidad: Víktor Orbán, quien había hecho cambios estructurales para mantenerse en el poder de Hungría, oficialmente perdió su trono.
Con el 98,74% de los votos escrutados, el partido Tisza, representado por Péter Magyar, le ganó la vuelta a Orbán y su partido Fidesz, en unas elecciones que marcan un giro importantísimo para Hungría.
Y es que no solo Magyar se convierte en el nuevo primer ministro, sino que su partido ahora tiene 138 de los 199 escaños del parlamento, lo que les da una supermayoría con la que puede, sin exagerar, gobernar sin oposición.
De los restantes escaños, Fidesz y el partido de extrema derecha Mi Hazánk consiguieron seis.
Pero antes, ¿quién es Orbán?
Víktor Orbán es conocido como el hombre fuerte de MAGA, es amigo tanto de Trump como de Vladímir Putin y, por los últimos 16 años, gobernó Hungría como quiso.
Según él, lo hizo bajo la bandera de la “democracia iliberal”, un sistema político que él mismo creó en el que, básicamente, se celebran elecciones “libres”, pero no existen las libertades civiles, la separación de poderes ni el Estado de derecho.
Crédito: Getty Images
En sus palabras, es un punto medio entre la democracia y el autoritarismo.
Ahora, ¿por qué digo que hizo cambios estructurales para quedarse con el poder? Bueno, porque justamente eso hizo.
Desde que llegó al poder –hace 16 años, les recuerdo–, Orbán entró con un discurso nacionalista, antiinmigración y crítico de la Unión Europea.
Y su régimen no se mantuvo por casualidad, promovió reformas para reducir los contrapesos.
Primero, en 2010, mandó aprobar “la ley de medios”, con la que se creó un organismo regulador controlado por aliados del gobierno, que impone multas a medios de comunicación y supervisa contenidos.
Además, poco a poco, los medios fueron comprados por empresarios cercanos a él hasta que, en 2018, se creó KESMA, un conglomerado afín al gobierno, conformado por los principales medios de comunicación del país.
En 2011 realizó una reforma constitucional, conocida como Ley Fundamental, para rediseñar el funcionamiento del Estado y, a partir de ahí, aprobar leyes que borraron las líneas de la división de poderes.
En 2012 reformó la ley electoral: redujo el Parlamento de 386 a 199 escaños, redibujó los distritos electorales para favorecer a su partido y creó un sistema de “compensación de votos” que le da escaños extra al partido ganador.
Además, eliminó la segunda vuelta electoral.
En el poder judicial, redujo la edad de jubilación de los jueces de 70 a 62 años; con eso, decenas de magistrados se jubilaron y los reemplazó con aliados.
Creó la Oficina Nacional de la Judicatura para nombrar y trasladar jueces, y amplió el Tribunal Constitucional para designar magistrados afines.
Por si fuera poco, modificó el financiamiento de las campañas electorales, el acceso a publicidad estatal, puso de fiscal general a un amigo y vetó a las ONGs con financiamiento extranjero.
En pocas palabras, hizo de TODO para cementarse en el poder.
Y así fue, por 16 años, hasta que [aparece Péter Magyar]
Porque ni siquiera la visita del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, para darle su apoyo a Orbán funcionó y ahora el poder queda en manos de Péter Magyar.
Lo que nos lleva a lo siguiente: ¿quién es Péter Magyar?
Myagar es el exiliado.
Por años fue militante de Fidesz, el partido de Orbán, trabajó en varias empresas estatales como el Banco de Desarrollo de Hungría, mantuvo relaciones directas con el entorno personal de Orbán y estuvo casado con Judit Varga, exministra de Justicia de Hungría y una de las figuras más importantes del gobierno de Orbán.
Crédito: Márton Mónus/Reuters
Todo esto no solo le da acceso e influencia, sino que lo convierte en la persona que podía unificar a Hungría contra Orbán.
Y justo eso sucedió.
Los principales partidos que se han opuesto a Orbán por años se unieron bajo el liderato de Magyar.
Entre los partidos de la coalición están: Coalición Democrática de centroizquierda, Momentum, que son liberales; el Partido Socialista Húngaro y Jobbik, que nació como de extrema derecha, pero que ahora se ha movido al centro.
Todos ellos, independientemente de su posición ideológica, se unieron con un único objetivo: sacar a Orbán del poder, recuperar la independencia de las instituciones, combatir la corrupción y reconstruir la relación con la Unión Europea.
¿Va a suceder? No se sabe.
Tanta diversidad podría costarles caro, generando tensiones gigantescas porque el acuerdo era nada más ver cómo llegar al poder; no se habló de gobernar todos juntos,
Entonces, puede que no logren ponerse de acuerdo. Ya veremos qué sucede.
Lo que juraron destruir
En otros temas, hablemos de Irán, que muchísimo sucedió en estos últimos días.
Lo primero, y más importante de todo, es que las negociaciones de paz entre representantes de Estados Unidos, Irán e Israel, mediados por Pakistán, se cayeron.
Como bien saben, porque los hemos hablado antes, Irán había propuesto 10 puntos no negociables a Estados Unidos, para reabrir el Estrecho de Ormuz y, eventualmente, llegar a un acuerdo de paz definitivo.
Pero, según dijo JD Vance, que lideró el grupo estadounidense, no lograron ponerse de acuerdo en puntos claves como el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones y el control de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
Crédito: AP Photo
Estrecho que, dicho sea de paso, es importante recordar, Irán mantuvo cerrado desde el inicio de la guerra.
Con el anuncio de las negociaciones, Irán mandó a reabrir el estrecho hasta que, horas después, lo mandó a cerrar porque Israel bombardeó Líbano, rompiendo el acuerdo de alto al fuego.
Bueno, se invirtieron los papeles y ahora es Estados Unidos el que mandó a cerrarlo.
Según confirmó Trump, desde las 10 de la mañana de este lunes, enviaron a la armada para evitar el paso de todos los barcos que quieran cruzar y/o salir del Estrecho, bajo el pretexto de:
“No podemos permitir que un país chantajee o extorsione al mundo, porque eso es lo que están haciendo”, dijo.
Ahora, ¿esto es legal? No. Así como el bloqueo de Irán no era legal, el de Estados Unidos tampoco lo es.
Por un lado, hay que considerar que el estrecho es un paso marítimo internacional y, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, existe el derecho de “paso en tránsito”, o sea, que los barcos de cualquier país pueden cruzar libremente sin ser bloqueados o restringidos.
La única manera de que fuera legal, bajo el contexto de una guerra, sería que se cumpla al menos una de estas condiciones: actuar en legítima defensa ante un ataque armado directo e inminente, o tener autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
Crédito: Armada EEUU
Y al día de hoy, ninguna de estas condiciones existen.
Entonces no, no es legal y ya varios países se lo han hecho saber.
La misma OTAN, que es por quien, según Trump, está haciendo esto, dijeron que no lo van a apoyar y que, por el contrario, sus esfuerzos están en abrir el estrecho.
Irán amenazó con que cualquier ataque a sus barcos y que, si sus exportaciones o puertos se ven afectados, va a significar una respuesta brutal, que ningún puerto va a estar seguro y que extenderían la guerra a más rutas o territorios.
Desde ya, las consecuencias se están sintiendo. Una vez más, el flujo de petróleo, pesticidas, gas, alimentos, etc., se redujo; el precio del barril volvió a subir de los $100 y las tensiones están al máximo.
Eso sí, las negociaciones no están completamente descartadas.
Algunos intermediarios, en especial Pakistán, han dicho que quieren reactivar el diálogo; entonces hay un rayito de luz.
Rapiditas
Para cerrar, hagamos un par de rapiditas.
Primero, en Perú, se extendieron por un día más las elecciones presidenciales, luego de que más de 52.000 personas se quedaron sin votar porque el material electoral nunca llegó a sus comunidades.
En este momento, con los votos que hay, se estima que la derechista Keiko Fujimori pasaría a una eventual segunda ronda, con el ultraconservador Rafael López Aliaga y el centroizquierda Jorge Nieto luchando por el segundo puesto.
Hay denuncias por la falta de transparencia.
Segundo, en Venezuela, la oposición agrupada bajo la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) presentó una hoja de ruta para realizar elecciones libres en el país, que incluye designar nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral.
Tercero, el Papa León XIV le respondió a Donald Trump, diciendo que no le tiene miedo y que seguirá denunciando la guerra en Irán.
Esto viene luego de que Trump acusara a León de estar haciendo un mal trabajo y decir que está muy inclinado hacia la izquierda.
Crédito: Ketlain Difficile/AP
Cuarto, en Haití, al menos 30 personas murieron en una estampida en la Citadelle Laferrière, uno de los principales sitios turísticos de la isla.
Aún no se tienen mayores detalles de cómo sucedió; lo que se sabe es que había una actividad para jóvenes y la afluencia fue más de la esperada.
Quinto y último, Britney Spears ingresó a un centro de rehabilitación semanas después de que, supuestamente, condujera bajo los efectos del alcohol.