Dice cultura que los daños ahora sí podrían ser permanentes.
El lunes de esta semana se llevó a cabo otra manifestación para defender la educación en el país, sin embargo, hoy no vamos a hablar de eso per sé (aunque ustedes definitivamente ya saben nuestra posición).
Después de esta manifestación el Museo Nacional presentó una nueva denuncia penal ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía Adjunta del Primer Circuito Judicial de San José por daños a la obra La abolición del Ejército, de la artista Marisel Jiménez.
Y esto no es la primera vez que pasa, los daños del 20 de octubre afectaron sobre todo las bases del monumento. Sin embargo, según dijo el Ministerio de Cultura, los de esta semana fueron mucho más graves porque se encontraron grafitis, manchas y rayones sobre las superficies metálicas de las esculturas.
El problema es que la pintura cayó sobre metal que conserva la pátina del envejecimiento natural de la obra, y eso complica la limpieza. En las primeras pruebas, el personal especializado concluyó que no se puede garantizar que la pintura salga por completo, porque podrían quedar residuos en los poros e irregularidades de las esculturas.
Esta es la escultura que se estrenó en 1998 y tiene cuatro elementos de bronce: la figura de Figueres, una niña que representa la cultura, un niño que simboliza la educación y un mazo que alude a la abolición del Ejército.
La restauración podría tomar varias semanas de trabajo y requerir materiales específicos, equipos de acceso y medidas de seguridad. El costo se sabrá cuando termine la valoración técnica y económica.
El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives, dijo que el derecho a manifestarse es fundamental y debe respetarse, pero que también implica una responsabilidad con los espacios y bienes que son de todas las personas.
Según el ministro, dañar el patrimonio no fortalece ninguna causa. El Museo seguirá documentando los daños y emitirá recomendaciones para prevenir nuevas afectaciones en futuras manifestaciones.