El catolicismo podría estar en crisis, se desmorona la mesa de conversación en Gaza y 32 empresas nos están llevando a la ruina, ¡Gran día para estar vivos!
Sergio Salazar
Periodista
Holaaaa, ¡feliz juernes!
Hoy hablamos de las compañías que nos están llevando a la ruina, del catolicismo y de cómo, una pelea de egos, está evitando la paz en Gaza.
Venimos con temas variados, un poco diferentes a los del resto de la semana y tal vez eso es lo que ocupamos, ¿no? Un cambio de cassette, diría mi mamá.
Pero bueno, mucho wiriwiri, empecemos.
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Y para comenzar, siempre que hablamos de cambio climático, les digo que sí, es un esfuerzo colectivo, pero también que son los grandes contaminantes los que nos tienen al borde del abismo, pero, ¿quiénes son esos grandes contaminantes?
Bueno, resulta y acontece que un estudio, utilizando datos de Carbon Majors, un proyecto que compila datos de cientos de productores de combustibles fósiles, reveló que solo 32 empresas productoras de petróleo, gas, carbón y cemento fueron responsables de más del 50 % de todas las emisiones globales de CO₂ en 2024.
Crédito: Ariful Haque/Pexels
¿Quiénes están en esa lista? Todo mundo.
En el top tres están: Saudi Aramco (solo ellos produjeron alrededor del 4,28% de las emisiones globales de CO₂), Coal India (4% global) y CHN Energy (3.9%).
En la lista también salen nombres como Rosneft, Exxon, Chevron, la compañía nacional petrolera de Irán, QatarEnergy y más.
Ahora, un dato perturbador (léase en voz de Luisito Comunica) es que, en comparación con años anteriores, son menos las compañías que contaminan, pero las emisiones siguen iguales o peores.
Hace 5 años, eran 38 las empresas responsables de esa mitad de emisiones; en 2023 eran 36 y ahora 32, pero la contaminación sigue en aumento.
Crédito: Ludvig Hedenborg/Pexels
Lo que quiere decir una única cosa: la concentración de emisiones entre las mayores empresas se está volviendo aún más marcada.
Y lo más enfermizo es que la gran mayoría de compañías son estatales o controladas en su mayoría por un gobierno, lo que deja en veremos el compromiso de los países en la causa del cambio climático.
Lo cual, hasta cierto punto, no debería asombrar, si consideramos que muchos de estos países dependen fuertemente de los combustibles fósiles y hacen lobby para bloquear la eliminación de estos combustibles.
Catolicismo en crisis
En otros temas, ¿sienten que cada vez somos menos creyentes?
Yo sí, lo cual es raro, si consideramos que la cultura latinoamericana siempre ha ido muy de la mano con la religión.
Pero, según un nuevo estudio del Pew Research Center, basado en encuestas realizadas en seis de los países más poblados de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), demostró lo contrario.
Al parecer elcatolicismo, aunque sigue siendo la religión dominante, no ha dejado de perder terreno en la última década.
Crédito: Gabriel Manjarres
Por ejemplo, en Brasil y Chile solo son alrededor del 46%; en México y Perú esa cifra ronda el 67%, y en Argentina y Colombia es entre el 58% y 60%.
Que, de nuevo, no son cifras bajas; 58% sigue siendo muchísimo, pero no son los números que tenían antes.
Ahora, ¿de dónde viene esa baja? Según el estudio, es por un fenómeno llamado “religious switching”.
Lo que sucede es que las personas que fueron criadas católicas deciden, con el tiempo, dejar de identificarse con esa fe.
Entonces, por ejemplo, la mayor parte de católicos que dejan de serlo pasan a ser protestantes o evangélicos, una tendencia que más bien viene en aumento.
Otros, un grupo más reducido, eso sí, pasan a ser ateas o agnósticas.
Ahora, y esto es importante tenerlo por ahí, la mayoría de la población en esos países sigue creyendo en Dios y se considera religiosa de alguna forma; lo que cambió es cómo profesan esa fe.
Junta de “Paz” (?)
Para cerrar, ¿se acuerdan que a inicios de semana les conté que Estados Unidos comenzó a reunir a los países que quiere para formar la llamada “Junta de Paz” para Gaza?
Bueno, hoy, tres días después, las cosas ya no se están viendo tan claras. Varias invitaciones han causado controversia; algunos países han rechazado la invitación y otros importantes siguen en veremos.
Quizás, la invitación más controversial ha sido la de Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, que, oficialmente, confirmó que va a formar parte de la Junta, a pesar de que en un inicio dijo que no quería.
Francia, Noruega, Suecia, Eslovenia y Australia ya dijeron que NO van a participar.
Crédito: AP Photo
Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Rusia, China, Jordania y más países, sin confirmar su participación.
Los únicos países a bordo son: Estados Unidos, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Argentina, Hungría, Vietnam, Bielorrusia y Kazajistán.
Ahora, ¿por qué existe tanta discordia en el grupo? Por varias razones.
La primera es que muchos países han argumentado que se estaría socavando el papel de las Naciones Unidas y que esta Junta, tomando decisiones fuera de las estructuras multilaterales existentes, le quitaría ese rol central en la resolución de guerras.
Algo debatible, si me lo preguntan a mí… La ONU no es conocida por ser muy eficiente, pero bueno.
Otra razón es que a los mismos miembros no les gustan otros miembros.
Por ejemplo, Israel no está cómodo con las invitaciones a Turquía o Qatar, porque no han querido colaborar con ellos en el pasado, y así entre todos los miembros.
Y la última crítica es la forma en que se dividiría el poder.
Todos quieren una tajada, y para poder quedarse dentro de la Junta, cada país tiene que aportar mil millones de dólares y, aun así, con toda esa inversión, Trump se mantendría a la cabeza y sería quien tome la decisiones grandes.
Entonces, mientras Israel sigue asesinando inocentes y demoliendo edificios y sedes de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, la Junta de Paz se está desmoronando.