¡Hagamos consciencia de lo que está pasando en Estados Unidos!
Julian está libre gracias a que su proceso legal para vivir en Estados Unidos está en un punto avanzado, y logró salir rápido de la custodia de ICE, pero dos días antes de que a Juli lo dejaran libre, el viernes 18, otro tico bajo custodia de ICE apareció muerto en una cama en Luisiana.
Hace solo un par de meses, otro tico fue entregado por ICE en estado vegetativo, con úlceras en todo su cuerpo tras una detención.
Lo que está pasando es serio, y es consecuencia de algo grande y preocupante.
El hombre que murió en custodia de ICE era Carlos Josué Marchena, tenía 37 años y dos hijas, creció en Limón y vivió en Guanacaste. En Estados Unidos manejaba camiones, con licencia comercial. Vivía en Michigan y era diabetico.
El 14 de enero lo detuvo la policía en Michigan, lo pasaron a custodia de ICE y por 10 meses pasó por Michigan, California, Luisiana.
Al Carlos ser diabético, necesitaba medicamentos y una dieta muy específica. Sus familiares pidieron fianza y se la negaron, pidieron que lo deportaran rápido, que ellos podían ayudar a expedir su salida - tampoco.
Su autopsia está pendiente, pero Carlos estaba en Winn Correctional Center, una cárcel privada en donde se han reportado al menos tres muertes en el 2026.
En abril, Alejandro Cabrera Clemente, mexicano, 49 años, fue encontrado inconsciente. En junio, Mamuka Artmeladze, de Georgia, 43 años, fue encontrada inconsciente. Y ahora un tico de 37, encontrado inconsciente.
En 2021, la propia oficina de derechos civiles del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos recomendó dejar de mandar gente a Winn y bajar su población a cero hasta que arreglaran las condiciones. Hoy tiene más del doble de gente que entonces.
Randall Gamboa, era de Pérez Zeledón. Trabajó años en maquinaria pesada para la Municipalidad. En diciembre de 2024 se fue a buscar trabajo a Estados Unidos y lo detuvieron en la frontera, en Texas. Según el gobierno gringo era un reingreso ilegal.
Durante meses habló con su familia todos los días por videollamada. Estaba bien. El 12 de junio de 2025 la comunicación se cortó. A la familia le decían que Randall no estaba disponible, que no quería hablar.
Gastaron al menos 10 mil dólares buscándolo. Una abogada lo encontró en agosto, en un hospital de Texas. Desnutrido, deshidratado, con rabdomiólisis, que es cuando el músculo se empieza a deshacer.
La Cancillería pidió verlo. ICE dijo que no, con el argumento de que el propio Randall no quería la visita consular. Un hombre que ya no podía hablar.
El 3 de septiembre de 2025 aterrizó en el Juan Santamaría en un avión ambulancia pagado por Estados Unidos. En estado vegetativo. Con decenas de úlceras en el cuerpo.
La Cancillería le pidió a Washington el historial médico y las circunstancias de la detención. Hasta hoy, Washington no ha respondido.
Cuando Revista Dominical le preguntó a la Cancillería cuántos ticos hay en centros de detención de ICE, la respuesta es que no saben. ICE no avisa a los consulados de todas las detenciones migratorias hasta que ya tiene vuelo coordinado. Costa Rica no tiene una lista de sus propios ciudadanos detenidos.
En abril volvió al país un tico de 42 años con un problema cardíaco, después de que su familia denunció que no lo estaban atendiendo. Y esta misma semana CR Hoy publicó el caso de la familia Vargas Morales, que tiene un pariente con tres meses detenido y dice temer lo peor.
Para el director interino de ICE, Todd Lyons, hay más muertes porque hay más detenidos que nunca desde que la agencia existe, y que gastaron casi 500 millones de dólares en atención médica el año pasado. ICE repite en cada comunicado que a nadie se le niega atención de emergencia.
Y aquí dos puntos, que se que se van a tocar.
Primero, sí, todo país está en su derecho de decretar las políticas migratorias que quiera. Y sí, un país tiene derecho a deportar a quien no tiene papeles.
Deportar. Montarlo en un avión y mandarlo de vuelta. Y sí, tienen derecho a detener a alguien hasta que puedan enviarlo de vuelta, pero el trato digno y humano es un no negociable.
Cuando un Estado encierra a una persona, esa persona pasa a ser su responsabilidad. Su insulina, su comida.
Hay dos familias ticas esperando una respuesta de Washington. Una lleva un año esperando. La otra apenas empieza. Y nuestra Cancillería ni siquiera sabe cuántos ticos hay adentro.
Segundo, esto no se trata de demonizar a todo un país y su población. Muchísimas personas dentro del mismo gobierno están en contra de las políticas de detención siendo empleadas en este momento y no podemos pintar todo con el mismo pincel.
Lo que es evidente que como país no podemos dejar pasar estos casos.
Es tarea de nuestro gobierno exigir respuestas y buscar crear los lazos necesarios para si, algún tico, en cualquier lugar del mundo, se encuentra detenido bajo condiciones infrahumanas o que peligre su vida, puedan de inmediato intervenir y ayudar.
¿Que no haría el gobierno de Estados Unidos, de Argentina, de Israel, de algún país Europeo si fuera uno de sus ciudadanos siendo devuelto en coma, o muerto, tras una detención en Costa Rica por estar aquí de forma irregular? Si tres cuartas partes de nuestras costas están habitadas por extranjeros en estados migratorios irregulares.