Si quieren comer rico, ¡este newsletter es para ustedes!
Crédito: Rachel Park/Unsplash
Sergio Salazar
Periodista
Buenaaaaas, ¡feliz lunes!
Hoy venimos bastante variados; vamos a hablar de naturaleza, de viajes espaciales y puede, existe la posibilidad, jeje de que salgan directo a comerse alguito.
Espero que esta semana sea de mucho provecho. Estamos a días de unas elecciones importantísimas, entonces me haría muy feliz que ya se hayan ido informando y, pues nada, iniciemos.
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Para comenzar, Estados Unidos no es ni una pizca de lo que es hoy en día, peeeero, más allá de las protestas, la xenofobia y el fascismo, dentro del país pasan cosas buenas y, por dicha, tienen que ver con el medio ambiente.
La primera es que en Maine, un grupo de biólogos y conservacionistas logró rescatar los castaños americanos, una especie de árbol que no se veía desde hace más de 100 años.
Lo que sucedió fue que, a principios del siglo XX, un tipo de hongo arrasó con los castaños y cambió para siempre el ecosistema.
Crédito: The American Chestnut Foundation
Entonces, científicos, universidades y organizaciones ambientales se unieron y por años hicieron estudios genéticos y desarrollaron técnicas de restauración ecológica, para incentivar el nacimiento de castaños que son resistentes a estos hongos.
Ahora, miles de castaños jóvenes están creciendo y repoblando el bosque.
Pero esas no son las únicas especies que están reapareciendo después de 100 años.
En Colorado, otro proyecto de conservación está trabajando a toda máquina para reinsertar a los glotones (wolverine) a los parques y montañas del estado.
Crédito: Brittanica
Y es que, también a principios del siglo XX, por la caza, la pérdida de su hábitat y la presión humana, esta especie, que históricamente ha sido un regulador natural y ayuda a mantener a raya a los depredadores, fue desplazada.
Ahora, se está diseñando un plan de reintroducción, que incluye estudios de hábitat, rutas de corredor ecológico y evaluaciones de impacto para garantizar que el glotón tenga suficiente espacio, alimento y conectividad con otros territorios donde la especie persiste.
Aún no se tiene una fecha oficial para reinsertarlo, pero el estado está trabajando en colaboración con biólogos, tribus indígenas, organizaciones conservacionistas y comunidades locales para que sea un proceso ético, seguro y exitoso.
Un ojo arriba
En otros temas, ustedes saben que yo amo el espacio, y este año hay muchísimas misiones programadas, ¡así que hay que tener un ojo puesto arriba!
Acá les dejo solo cuatro, de un montón:
La primera es la continuación de los programas Artemis de la NASA, cuyo objetivo es llevar de vuelta al ser humano a la Luna y, a largo plazo, que nos podamos establecer ahí.
Crédito: NASA
Todo el programa está basado en instalar bases científicas, desarrollar tecnología de vida prolongada y que la Luna sirva como estación avanzada para futuras misiones a Marte.
La segunda misión la está llevando a cabo Japón y es un poco más ambiciosa: llegar a Marte este 2026.
Ahora, no es como que van a enviar a una persona; van a comenzar enviando sondas o rovers (igual que la NASA), pero algún día, la idea es poder llegar.
Su principal objetivo es estudiar la historia de Marte, en especial los posibles indicios de agua antigua y vida microbiana.
Tercero, tenemos una misión enfocada en estudiar los asteroides cercanos a la Tierra.
La idea es solo entender cómo funcionan, sino cómo defendernos en caso de que uno se acerque al planeta.
Y cuarto, hay otra misión programada para estudiar en detalle el Sol, con el objetivo de entender mejor el clima espacial y cómo las tormentas solares pueden afectar a la tecnología en la Tierra.
¡Provecho!
Para cerrar, ¡vayan a comer!
Según un estudio de la Universidad de East Anglia en Inglaterra, el aroma de la comida reciente hecha, y en especial el olor de la pizza, puede reducir los niveles de estrés y mejorar el estado de ánimo.
Tras un análisis biométrico, se dieron cuenta de que el olor de la comida nos hace sentir reconfortados; hay una mejora en el estado de ánimo, efectos relacionados con la activación de los centros emocionales del cerebro y la liberación de neurotransmisores que producen bienestar, como la serotonina y la dopamina.
La conclusión de los científicos es que se activa el sistema límbico, que es la parte del cerebro que gestiona las emociones y la memoria, lo que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.