Y bueno, para comenzar, Lindsay Clancy volvió este lunes al tribunal, esta vez para pedir que desestimen los cargos de asesinato contra sus tres hijos.
Acá ya hemos cubierto el caso de Lindsay ampliamente, pero en resumen, se le acusó de asesinar a sus tres hijos: Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses, luego de sufrir un brote de psicosis posparto.
Los registros médicos demuestran que cada vez que tenía un embarazo, sufría de depresión postparto, ansiedad, pensamientos suicidas y, en todos los casos, siempre buscó ayuda; su familia siempre supo lo que le pasaba.
Entonces, el juicio original (que terminó sin veredicto, ya que no se llegó a una decisión unánime) se basó en que no tenía la capacidad para saber qué estaba haciendo, sin negar que los había matado.
Ahora van a buscar desestimar esos cargos también.
Hay que recordar que en el juicio original, 11 de los 12 jurados estaban dispuestos a declararla no culpable por falta de responsabilidad penal; solo uno se negó.
Crédito: Josh Reynolds
Y ese uno es del que se está agarrando la defensa de Lindsay para desestimar los cargos, alegando que tenía un sesgo personal contra ella, algo que la Fiscalía niega.
Entonces, hay cuatro opciones:
Primero, se presenta una moción de desestimación por doble incriminación.
En resumen, la Quinta Enmienda dice muy claro que el Estado solo tiene una oportunidad para juzgarlo a uno, esto para evitar juicio tras juicio hasta que haya algún jurado que satisfaga a la fiscalía.
Entonces, en este caso lo que se está pidiendo es desestimar todos los cargos porque el presidente del jurado envió dos cartas al juez William Sullivan, advirtiendo que había un jurado que no estaba siguiendo las reglas.
Entonces, si el juez hubiera tomado acción y hubiera removido a ese jurado (el que votó por declararla culpable), el jurado la hubiera declarado no culpable.
La segunda opción es abrir una investigación contra el jurado.
¿Por qué? Porque hay reportes de que estaba usando su teléfono durante las deliberaciones y que desatendió la instrucción sobre la duda razonable.
Tercero, y la opción que realmente cierra el caso, sería que el juez dicte un fallo obligatorio de no culpable
En los casos como el de Lindsay, en los que se plantea falta de responsabilidad penal, no es la defensa la que tiene que probar la inocencia, es la fiscalía la que tiene que probar, más allá de toda duda razonable, que Lindsay entendía que lo que hacía estaba mal.
Crédito: Josh Reynolds
En este caso, los seis peritos que declararon coincidieron en que Lindsay tenía una enfermedad mental grave, y que la fiscalía en ningún momento logró demostrar la responsabilidad penal.
Entonces si el juez dictamina que la evidencia es insuficiente, se impediría llevarla de nuevo a juicio y se cierra el caso.
Y la cuarta opción es que haya un nuevo juicio.
En este caso no se sabría cuándo ni bajo qué cargos, incluso existe la posibilidad de juzgarla por cargos menores, pero de llegarse a dar un nuevo juicio no sería hasta el 2027, pasado junio o más.
Ahora, ¿qué sucede si se declara la falta de responsabilidad penal?
No es como que Lindsay vaya a quedar libre, por ley se le internaría en una institución psiquiátrica en lugar de una pena de prisión, que es de hecho donde ya está desde hace más de tres años.
Entonces, veremos qué sucede.
Hackeo masivo
En otros temas, acaba de suceder uno de los ciberataques más curiosos que van a escuchar.
Y es que, entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, los sistemas de refrigeración de supermercados en Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Estonia e Irlanda empezaron a calentarse y se hicieron estragos.
Por ejemplo, en Bélgica, donde el golpe fue más fuerte, se reportaron 40 supermercados afectados, con neveras que llegaron hasta los 70 °C y se botó comida por un valor de 100 mil euros.
A nivel general, no se tiene una estimación de cuánto costó el ataque en comida que se tuvo que botar.
Ahora, ¿quiénes son los responsables y por qué lo hicieron? Por el momento no hay nadie, grupo, organización, NADA que haya reclamado el ataque.
Es más, ni siquiera se ha pedido una recompensa o algo por el estilo, que es lo usual en estos casos.
Crédito: Fredrik Sandberg
Lo curioso es que, creanlo o no, este es el segundo ataque de este tipo.
A mediados de octubre hubo uno igual en Francia, donde en vez de subir la temperatura, activaron la función de descongelar, entonces las temperaturas subieron hasta los 50°C y se echaron a perder kilos de comida con una pérdida estimada de millones de euros.
En este caso fueron cientos de tiendas afectadas, se estima que más de 500 por lo menos.
Ya para este momento hay investigaciones para dar con él/los culpables, pero cabe resaltar que desde hace un tiempo la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información de Francia había dado a conocer que estos sistemas de refrigeración tienen una vulnerabilidad muy obvia:
Para funcionar tienen que estar conectados a internet, lo que los hace un blanco fácil para los antisociales.
Entonces sí…como les dije, un ataque muy curioso.
Se define el futuro
Y bueno, para cerrar…hoy es un día importante.
Hoy son los midterms (las elecciones de medio término) en Estados Unidos y nos guste o no, aquí en Latam, en Europa o donde sea, sí o sí van a tener un impacto.
Resumen corto, ¿qué son los midterms? Cada dos años, justo a la mitad del mandato presidencial, se celebran algo así como elecciones legislativas.
No se toca la presidencia, pero sí el Congreso.
Se renuevan los 435 asientos de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 asientos del Senado y gobernadores de 36 estados, así como algunos alcaldes, una que otra ley, fiscales generales, etc.
Entonces, ¿por qué son tan importantes? Porque se va a definir si Trump mantiene el poder o no.
Hoy en día, dentro de la Cámara de Representantes, el Partido Republicano (el de Trump), tiene 218 asientos y los demócratas 214.
Para tener mayoría se necesitan 218 campos, o sea, Trump gobierna casi sin resistencia.
Mientras que en el Senado los republicanos tienen 53 y los demócratas 47.
Crédito: Pond5 Images
Acá hay un detalle importante: el vicepresidente, en esta caso JD Vance, preside el Senado y desempata, entonces los Republicanos tienen un poder extra por ahí.
Entonces, ¿qué dicen las encuestas? En su mayoría se inclinan a que Trump y el partido republicano van a perder el control y que los demócratas van a recibir más voto y, por ende, más control.
El promedio en la intención de voto es del 50,3% para los demócratas contra un 41,9% para los republicanos.
Y el modelo de pronóstico de Nate Silver, que es uno de los más seguidos, le da a los demócratas alrededor del 95% de probabilidad de recuperar la Cámara, mientras que las probabilidades de que ganen el Senado son altas pero modestas.
¿Es normal? Sí, es normal.
Casi en todas las elecciones de medio término, el partido de turno pierde asientos.
¿Por qué? Porque las personas se cansan, la economía fluctúa, se toman decisiones que tal vez a las personas no les gustan, entonces es normal que el partido en gobierno pierda y el otro gane.
En la mayoría de elecciones, la pérdida promedio ronda los 26 asientos.
¿Dónde se decide el Senado? En este momento hay cinco estados con empates técnicos: Alaska, Iowa, Maine, Carolina del Sur y Texas, que son los que los demócratas podrían robarle a los republicanos y voltear el Senado.
Crédito: Christian Moorman
Mientras que el único estado que está en riesgo para los demócratas es Michigan.
Por ahí están Minnesota y Nueva Hampshire, donde los demócratas van a la delantera, pero el margen no es taaaan grande.
Entonces, ¿qué está en juego? Todo, básicamente.
El partido que controla cada cámara controla las comisiones, y las comisiones son las que deciden qué proyectos de ley se discuten, aprueban presupuestos y, en general, son las que piden cuentas al ejecutivo.
Entonces, por ejemplo, si los demócratas ganan pueden frenar la agenda de Trump, pueden usar su poder para obligar a funcionarios a declarar y a entregar documentos, y controlan todo lo que tiene que ver con el gasto.
Si los republicanos ganan, pues todo se mantiene igual.
Ahora, ¿qué escenarios hay?
El primero y más probable, según todos los pronósticos, es que los demócratas ganen la Cámara y los republicanos retengan el Senado.
Con eso el gobierno se divide:
Trump no puede aprobar leyes nuevas sin buscar coaliciones, pero los demócratas no pueden aprobar las suyas porque el Senado que sería republicano las bloquea o Trump las veta.
El segundo es que los demócratas ganen las dos cámaras.
Eso es menos probable pero no imposible, y le daría el control al partido demócrata al punto que podrían iniciar un juicio político contra Trump.
Ahora, para destituirlo se necesitan mayoría simple dentro de la Cámara y en el Senado se ocupan dos tercios, o sea 67 votos, que no es un escenario taaan realista, entonces la idea de quitar a Trump queda sepultada.
El tercero es que los republicanos retengan las dos cámaras y Trump siga concentrando el poder.
Es virtualmente imposible, según todas las encuestas, pero las encuestas se equivocan.
Ahora, por ahí hay un tema que no he visto que muchos hayan sacado a la luz y es que, según un reporte de Reuters, la Casa Blanca lleva meses preparándose para perder el Congreso, pero tienen todo un plan montado para seguir gobernando.
¿Cómo? Con decretos.
Al parecer han tenido varias reuniones para ver – legalmente hablando – qué decretos podría emitir en temas como inmigración, aranceles, costos de vida, gasto federal, etc etc, sin limitarse en sus funciones y en caso de que sí, cómo defenderse en los tribunales.
Crédito: Kent Nishimura
Por ahí supuestamente se han barajado decretos para visas para estudiantes internacionales y trabajadores extranjeros, aranceles a minerales y turbinas de viento, etc .
Y el mismo Trump ya dijo que está preparado para agarrar dos meses en los que se dedique a vetar leyes, si los demócratas no se sientan a negociar con él, algo que ya ha hecho en el pasado.
La pregunta del millón es: ¿y cómo estas elecciones nos afectan a mí y a ustedes?
Pues desde varios frentes.
El Congreso define cuánto gasta y cuánto recauda Estados Unidos, entonces si hay cierres de gobierno, peleas por presupuestos y demás, todo eso mueve el dólar y dependiendo del dólar la vida es más cara o más barata.
Lo mismo con los aranceles.
Trump ha estado imponiendo aranceles a diestra y siniestra, eso hace que todo lo que se importa cuesta más y ese extra nos los cobran en el precio final.
Similar sucede en el precio de la gasolina con la guerra en Irán y demás.
Y luego está todo el tema enorme de la política internacional de Trump y cómo ha utilizado América Latina como su jardín trasero y todo lo que eso conlleva en cuanto a influencia política.
Entonces, un Trump sin tanto poder sí o sí va a afectar cómo vivimos, nos guste o no.