Que todo arda
Y bueno, ustedes han visto las fotos y videos, yo también, ya lo hemos hablado en el pasado porque esto no es nuevo, ¿pero qué putas está pasando en Francia?
Y es que hoy en día todo lo que vemos es como salido de una película de guerra: disturbios, gases lacrimógenos, incendios, saqueos…está feo el asunto.
Y este fin de semana las cosas nada más explotaron: 2.400 personas detenidas, cerca de mil policías heridos, un ayuntamiento histórico incendiado y hasta el mismo gobierno admitió que la policía perdió el control.
Entonces, ¿de dónde viene todo esto?
En realidad, todo nació en los colegios públicos de los suburbios del norte de París, con miles de estudiantes de secundaria quejándose de sus escuelas.
El 17 de septiembre hubo una huelga de profesores por falta de personal; el 21 de septiembre, los alumnos del liceo Antoine-de-Saint-Exupéry, al este de París, se movilizaron por su cuenta.
Y en ese momento no dejó de crecer.
Para el 24 y 25 de septiembre, los estudiantes de 10 liceos ya habían mandado a cerrar sus colegios y, para el 29 de septiembre, eran unos 400 de los cerca de 3.700 liceos del país.
Para el 1 de octubre se contabilizaban 1.027 liceos, 222 bloqueados, y unos treinta campus universitarios, y ya para el 5 de octubre, entre 400 y 500 escuelas estaban cerradas total o parcialmente.
Ahora, ¿por qué estaban protestando?
Por una mejor calidad de educación. Específicamente, tienen cuatro demandas:
- Primero, solventar la falta de profesores y de personal como enfermeras, trabajadores sociales y asistentes.
- Segundo, que se mejoren las estructuras de los liceos, que muchos se están cayéndose.
- Tercero, horarios y aulas sobrecargadas, con clases de 32 a 36 alumnos.
- Y cuarto, están pidiendo reformas a Parcoursup, que es la plataforma de admisión a las universidades, que los estudiantes dicen que es poco transparente, sobresaturada y estresante.
Luego, a las protestas se sumaron los sindicatos de trabajadores que están pidiendo aumentos de salarios, de jubilaciones y de las prestaciones mínimas. Los sindicatos solidaristas están pidiendo más recursos para educación y salud, y que las grandes fortunas aporten más.
Ahora, acá hay un contexto importantísimo que hay que dar, y es el que conecta a los sindicatos con los estudiantes.
Porque todo el tema fiscal es el centro de las protestas.
Vean, Francia tiene un problema de deuda enorme… la deuda pública llegó al 119% del PIB al cierre del segundo trimestre de este año.
Solo pagar los intereses de esa deuda va a pasar de 79.200 millones de euros en 2026 a 91.200 millones en 2027, o sea, doce mil millones más en un año, SOLO EN INTERESES.
Para salir de todo eso, el gobierno diseñó un presupuesto 2027 con un ajuste de 54.000 millones de euros: 43.000 millones en medidas nuevas y 11.000 millones que vienen de decisiones anteriores.
La idea es bajar el déficit al 5% del PIB.
¿Adivinen de dónde viene buena parte de ese recorte? Ajá, del bienestar social.
Por ejemplo, se van a congelar ciertas ayudas personales para vivienda, se va a limitar quiénes pueden cobrar más de 1.260 euros al mes por pensiones, hay recortes en educación.
Y todo esto sucede en un momento en que el precio de la luz y la gasolina han subido exponencialmente. Entonces, en resumen, las fracturas suben y la gente está recibiendo menos ingresos.
Y el gobierno tiene que tomar una decisión: o soluciona su problema fiscal, o mantiene el bienestar social.
Y es justamente esa incertidumbre y ese enojo del pueblo lo que vimos este fin de semana.
Solo el sábado hubo 110 manifestaciones en todo el país, con más de 550.000 participantes según cifras del gobierno, y unos 60.000 policías.
Y aunque yo sé que lo que más se ha viralizado en redes son los videos de los comercios y los ataques a la policía, en realidad la gran mayoría fueron pacíficas.
Ahora, hay casos de casos; por ejemplo, en Limoges un grupo irrumpió en el ayuntamiento histórico, inaugurado en 1883, y provocaron un incendio que hizo que una parte del edificio colapsara.
En Lyon quemaron un recinto de información turística, en Marsella hubo daños en dependencias municipales y comercios y, en general, la Federación de Comercio y Distribución dice que casi tres mil tiendas fueron saqueadas.
Ahora, hay de todo; algunos saquearon tiendas como Dior, Rolex, Louis Vuitton, Ralph Lauren y otros supermercados, con muchísimos llevándose comida para repartirla entre los habitantes de calle.
Ok, ¿y cómo andamos con las cifras? Y acá tengo que hacer una aclaración: estas cifras no son finales porque, para el momento en el que estoy escribiendo esto, aún se está contabilizando todo lo que pasó el fin de semana.
Pero se estima que hubo unas 2.400 detenciones, cerca de mil policías heridos y un muerto, que fue un manifestante que falleció de un paro cardíaco en París el sábado.
Y en términos generales, al 6 de octubre contabilizaban 5.060 detenciones, con el 87% siendo menores de edad, y más de 1.800 personas procesadas.
Además, hay unos 170 estudiantes, 215 adolescentes y al menos 715 policías heridos.
Y quizás, entre los casos más graves, está el de un joven de 14 años con doble fractura de mandíbula, uno de 16 que perdió la visión del ojo derecho, presuntamente por un proyectil policial, y otro que perdió una mano por la explosión de una granada policial.
Todos los casos están bajo investigación.
¿Cómo ha respondido el gobierno a todo esto?
Por un lado, han dicho que los reclamos son válidos, pero que nada justifica la violencia, y dejaron claro que las personas que han saqueado o dañado edificios, carros y demás van a tener que pagar los daños.
Por el momento no se ha declarado el estado de emergencia, pero se les dio la autoridad a cada uno de los prefectos (algo así como alcaldes que representan al presidente y al gobierno) a ordenar toques de queda parciales y localizados, si lo consideran necesario.
Y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, admitió que la policía perdió el control, y aunque presentó su renuncia, la rechazaron.
Y ya para cerrar todo este tema, hay un punto muy controversial que creo que es importante que hablemos y son las acusaciones contra inmigrantes musulmanes.
Y acá hay que separar las cosas entre quién dice qué.
Porque en realidad la acusación más explícita y documentada es la de Donald Trump, que usó Truth Social para decir que lo que está pasando en Francia no es más que un tema migratorio fuera de control y que son los musulmanes y el Islam los que quieren apoderarse del país.
Pero solo él les echa la culpa a los musulmanes.
El gobierno, por su parte, ha repartido la culpa entre muchos: sindicatos, estudiantes, antifa y ahora hay un sector echándole la culpa a grupos de extrema izquierda, pero niegan que tenga un origen migratorio o religioso.
Es más, como les dije, el 87% de los detenidos son menores de edad…
Entonces, ¿qué se viene a futuro?
Pues, por el momento hay convocatorias para nuevas protestas todos estos días; el gobierno es minoría, entonces tiene que ver cómo hacer para aprobar los recortes del presupuesto 2027, porque si cae el presupuesto, cae el gobierno.
Y de hecho, Macron no puede reelegirse y termina su mandato en 2027, con Marine Le Pen liderando las encuestas; entonces el futuro es muy incierto.
Por todo el mundo
Y yo sé que les dije que hoy solo íbamos a hablar de Francia, pero en realidad lo que se vive en suelo francés se está viviendo en todo el mundo. Por todo lado hay jóvenes saliendo a protestar y exigir una mejor calidad de vida.
Acá les dejo un resumen de las protestas más grandes de este momento:
En Albania, se están manifestando contra la construcción de un resort en una zona protegida, vinculado a Jared Kushner, yerno de Trump, e Ivanka Trump.
Y por las condiciones de las universidades, el costo de la educación superior y las pocas oportunidades de empleo.
En Argentina, miles de estudiantes y docentes exigen que el gobierno de Milei cumpla con el financiamiento de las universidades públicas.
En Colombia, están protestando contra las políticas del presidente Abelardo de la Espriella, el decreto que firmó para permitir más intervención policial en las protestas, más recursos para la educación y contra edificaciones y extracción de recursos en zonas indígenas.
En México (Jalisco), están exigiendo una solución a la crisis de calidad del agua que afecta desde hace meses a Guadalajara.
En Italia (Milán), los jóvenes están protestando contra nuevas medidas educativas que incluyen un tope de alumnos extranjeros por clase, así como por el aumento del costo de vida.
En España, exigen que se cumpla el derecho a la vivienda, acceso a vivienda asequible y más protección para inquilinos contra abusos y subidas de precio.
Lo mismo está ocurriendo en Portugal.
En India, también comenzaron por los exámenes de admisión que se estaban filtrando, y ahora protestan por la eliminación de más de 130 millones de personas del padrón electoral, alegando que esto favorece al partido de Modi.
En Bélgica, desde octubre protestan contra un recorte de 500 millones en la educación francófona y por el aumento del costo de la educación superior.
En Alemania, más de 45,000 estudiantes protestaron contra el servicio militar obligatorio.
Su lema es: “Los ricos quieren guerra, la juventud quiere futuro”.
Y en Chile, hubo protestas contra un posible recorte a la educación pública, luego de que el presidente José Antonio Kast presentara su presupuesto para 2027.
¡Gracias por leernos!