¿Quién es Luiz Inácio Lula da Silva? Les resumimos su vida
Published 1 day ago • 8 min read
NO PASA NADA
Noticias Internacionales
27 de octubre de 2026
¿Quién es Luiz Inácio Lula da Silva? Les resumimos su vida
Lula ganó una vez más la elecciones en Brasil, y su vida es más de lo que aparenta
Crédito: Tuane Fernandes
Sergio Salazar
Periodista
Buenaaaaas,
Hoy vamos a hacer algo diferente...y es que -- como bien saben --, en Brasil salieron a votar y Lula quedó relecto como presidente y ahí donde lo ven, detrás de ese sombrero panameño, hay una vida de altos y bajos que sí o sí hay que contar.
Entonces, hoy vamos a hacer justo eso: les voy a contar la vida de Lula (resumida...obvio)
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Lula nació el 27 de octubre de 1945 en una familia campesina sumamente pobre de Pernambuco, al noreste de Brasil.
No conoció a su papá hasta los cinco años, porque él se había ido a Sao Paulo a trabajar como estibador a los pocos días de su nacimiento.
En 1956, con 12 años, su familia se mudó a São Paulo donde empezó a trabajar como limpiabotas, ayudante de tintorería y vendedor ambulante.
A los catorce tuvo que elegir entre seguir en la escuela o trabajar para ayudar a su familia. Escogió a su familia, entró a una fábrica de tornillos con jornadas de hasta doce horas, pero no abandonó del todo los estudios y en 1963 terminó un curso de tornero mecánico.
Ese curso le consiguió trabajo en una fábrica de carrocerías en 1964.
Y ahí, en un turno nocturno, tuvo un accidente con una prensa hidráulica y perdió el dedo meñique de la mano izquierda. Ese dedo que le falta terminó siendo su símbolo político más reconocible.
Ese mismo año, el 31 de marzo de 1964, el ejército brasileño derrocó al presidente de izquierda João Goulart, con apoyo de Estados Unidos, dando inicio a una seguidilla de dictaduras.
Lula ha dicho que en esa época la política no le interesaba, pero en 1968 su hermano mayor fue arrestado y torturado por ser parte del Partido Comunista Brasileño.
De ahí nació su acercamiento al sindicalismo, al punto de repartir boletines clandestinos contra el dictador de turno.
Con los años fue escalando: director del Departamento de Protección Social y después presidente sindical, siempre peleando por salarios, cobertura social y contra la dictadura.
Y en 1979 nació el Lula que hoy conocemos.
Crédito: Jesus Carlos
El régimen aprobó una ley que prohibía la huelga en los sectores llamados esenciales, y en 1980 Lula encabezó una huelga histórica de 41 días que movilizó a más de 170 mil trabajadores.
La represión fue brutal y a él, como cabecilla, lo condenaron a tres años y seis meses de prisión por desorden público, aunque la sentencia se anuló.
En medio de esas protestas, se fomró por debajo de la mesa un partido nuevo para romper el bipartidismo: el Partido de los Trabajadores.
En enero de 1985 terminó la dictadura. Y con el nuevo inicio democrático, el Partido de los Trabajadores se convirtió en la fuerza de izquierda con más apoyo, convirtiendo a Lula en diputado.
Ahí entró a la Asamblea Constituyente que restableció el voto libre y directo para elegir presidente.
En ese momento empezó una carrera larguísima hacia la presidencia.
En 1989 compitió por primera vez, llegó a segunda vuelta y perdió contra Fernando Collor de Mello, que sacó cerca del 53% de los votos.
En 1994 y en 1998 volvió a perder, las dos veces en primera vuelta y las dos veces contra Fernando Henrique Cardoso.
Para 2002, Lula y el PT moderaron su discurso económico para acercarse al centro, y firmó simbólicamente la Carta al Pueblo Brasileño, donde se comprometió a respetar los contratos, mantener la estabilidad de precios y cumplir las metas fiscales.
Crédito: Jesus Carlos
Y pues, rindió frutos...
El 27 de octubre de 2002, exactamente el día que cumplía 57 años, ganó la segunda vuelta con el 61% de los votos y se convirtió en el primer presidente de origen obrero en la historia de Brasil.
En 2006 fue reelegido.
Sus dos primeros gobiernos fueron parecidos.
Pagó por adelantado la deuda con el Fondo Monetario Internacional, impulsó la integración sudamericana, el grupo BRICS y promovió la Cooperación Sur-Sur.
Pero su prioridad fue la pobreza, sobre todo con la Bolsa Família, un sustento público para familias de bajos recursos que ayudó a sacar a veinte millones de personas de la pobreza.
Caído en desgracia
Ahora, no todo fue color de rosa.
En 2005 estalló el Mensalão o "escándalo de las mensualidades".
Lo que pasó fue que el diputado Roberto Jefferson reveló que el tesorero del PT, Delúbio Soares, le pagaba mensualidades a diputados de otros partidos para que votaran a favor del gobierno.
Toda esa plata venía de recursos desviados y préstamos ficticios.
Por este caso cayeron figuras grandes del partido, entre ellas el jefe de gabinete José Dirceu.
Pero, en el caso de Lula, se demostró que no estaba al tanto, así que pudo buscar la reelección.
A pesar de todo esto, cuando dejó el poder en 2011, lo hizo con un 80% de aprobación.
Lula le entregó el poder a su sucesora, Dilma Rousseff, también del PT, con un perfil parecido al suyo: familia trabajadora, y detenida, torturada y presa tres años por la dictadura en los setenta.
Dilma se convirtió en la primera mujer presidenta de Brasil y ganó la reelección en 2014.
Crédito: Roberto Stuckert
Justo ese año estalló el escándalo más grande de la historia del país.
En marzo de 2014, la Policía Federal lanzó la Operación Lava Jato, que empezó investigando un esquema de lavado de dinero, y terminó destapando una red de sobornos con la petrolera Petrobras en el centro.
Funcionaba así: Petrobras adjudicaba contratos enormes, y las grandes constructoras se ponían de acuerdo para manipular las licitaciones, inflar los montos, pagar sobornos y repartirse las obras sin competir de verdad.
Buena parte de esos pagos iba a partidos políticos, incluido el PT.
Crédito: Miguel Schincariol
El 4 de marzo de 2016 la Policía Federal llevó a Lula a declarar de forma obligatoria, pero el 16 de marzo Dilma lo nombró ministro jefe de la Casa Civil, un puesto que le daba inmunidad.
El juez a cargo del caso era Sergio Moro, ACUERDENSE DE ESE NOMBRE.
En agosto de 2016, el Senado destituyó a Dilma por maniobras fiscales.
Ese mismo año, la fiscalía acuso a la constructora OAS, de haber reservado un apartamento enplaya de Guarujá para Lula y su familia, como parte de los sobornos al PT.
Lula siempre dijo que ese apartamento no tenúa nada que ver con él, pero el expresidente de OAS, buscando reducir su propia condena, declaró que el apartamento era de Lula.
Entonces, el 12 de julio de 2017 condenaron a Lula a 9 años y 6 meses por corrupción pasiva y lavado de dinero, que luego subió a 12 años y 1 mes.
En paralelo, se abrió el caso Atibaia, con el que se se acusó a Odebrecht y OAS de pagar reformas por cerca de un millón de reales en una propiedad usada por la familia de Lula.
Por este caso lo condenaron a 12 años y 11 meses, elevados a 17 años en noviembre.
Resurgimiento
Entonces, ¿cómo se pasa de varias condenas de prisión a presidente por tercera y cuarta vez?
Por anulaciones.
En junio de 2019, The Intercept Brasil reveló mensajes entre Moro (¿se acuerdan, el juez?), y varios fiscales.
En esos mensajes, Moro comentaba pruebas, coordinaba con la fiscalía y hasta sugería qué pasos seguir, todo incompatible con la imparcialidad que le exigía su cargo de juez.
Entonces, el 8 de marzo de 2021 se anularon todas las condenas de Lula relacionadas con Petrobras, y el 23 de marzo se declaró formalmente que Moro había sido parcial al juzgarlo.
Con esa declaración se cayó todo, incluidas las pruebas, y los casos tuvieron que empezar de cero peeeero, como Lula ya tenía más de 70 años, y la ley brasileña reduce a la mitad los plazos de prescripción a esa edad, los delitos prescribieron y las acusaciones se archivaron.
Aun así, estuvo preso 580 días.
Y ahora, como hombre libre, se puso un objetivo nuevo: un tercer mandato.
En 2022 se postuló con Geraldo Alckmin, un antiguo adversario suyo de derecha, en la vicepresidencia, para darle calma al mercado.
Crédito: Andre Penner
Su eslogan fue: "Tengo que reconstruir todo lo destruido", y con una coalición de nueve partidos venció a Jair Bolsonaro en segunda vuelta con el 50,9% contra 49,1%.
Bolsonaro no reconoció la derrota, y el 8 de enero de 2023 miles de bolsonaristas invadieron y destrozaron las sedes del Congreso, del Supremo y de la Presidencia exigiendo nuevas elecciones o una intervención militar.
Al final, en junio de 2023 el Tribunal Superior Electoral declaró a Bolsonaro inelegible hasta 2030 por abuso de poder, y en septiembre de 2025 lo condenaron a 27 años y 3 meses de prisión por encabezar un plan de golpe de Estado.
Crédito: AFP
Pero, ese no sería el fin de los Bolsonaro.
Este 2026 Lula se tuvo que medir contra Flávio Bolsonaro, el hijo mayor de Jair, senador y amigo cercano de los Trump.
Lula, en un momento en que todas las encuestas lo mostraban ligeramente a la cabeza, quedó segundo en la primera ronda electoral y, esto ya lo hemos hablado antes, pero de cara a esa segunda vuelta hubo una polémica enorme.
Lula y su equipo denunciaron que Meta, la casa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, estaba ocultando su contenido, su publicidad y su perfil, mientras el contenido de Flávio Bolsonaro se amplificaba.
La acusación llegó al punto de que el Tribunal Superior Electoral obligó a Meta a demostrar que trataba igual a los dos, con una multa de un millón de reales diarios, unos 200 mil dólares, si no cumplía.
Meta respondió que trata igual a ambos, que cualquier sugerencia de que favorece a un lado es falsa y que no toma partido en esta ni en ninguna otra elección.
Pero el diario Folha de S. Paulo publicó un reportaje basado en mensajes internos de la empresa donde varios trabajadores reconocen que las cuentas de Instagram de Lula estaban obstaculizadas y limitadas, que se priorizaba recomendar el perfil de Flávio y su canal de WhatsApp, y que llevaban tiempo cuestionando a los ingenieros en Estados Unidos porque, por más que se les pedía arreglarlo, atrasaban la solución una y otra vez.
Y con todo eso encima se hizo la segunda ronda.
Y bueno, Lula fue reelegido para un cuarto mandato con el 51,79% de los votos contra el 48,21% de Flávio.
Y Flávio, igual que su papá, no reconoció el resultado, dijo que era inexplicable que se aprobara extender la votación dos horas más porque varios votantes tenían problemas para llegar a sus centros, que eso no es normal, que se cambiaron las reglas del juego y que va a pedir anular las elecciones.
Curiosamente, se le olvidó mencionar que él y su equipo también habían pedido extender el horario....
Y pues nada, su cuarto mandato comienza el 5 de enero de 2027 y Lula tiene una tarea enorme por delante:
Brasil es el último gran bastión de la izquierda en América Latina, ¿será que va a marcarle un nuevo aire a la política latinoamericana? Solo el tiempo lo dirá